¡¡Cómo hemos cambiado!! Desempolvando el arco y las flechas…

30 10 2010

Siento que volví a un pupitre que usé antes. A un escritorio conocido.

El blog estuvo callado durante casi un año… qué horror. Pero no es para menos, ha sido un año de cambios – y con lo que me gustan a mí los cambios…- pero al final de este 2010 como que logré acomodar todo: los dos trabajos, las clases, el deporte y ahora necesito reencontrarme con esta pobre computadora que está muy golpeada por la vida, pero que sigue siendo mi mejor aliada para ser periodista como a mí me gusta: periodista ambulante.

Regresar era necesario. Mucho de lo que quería decir lo dije en pequeñas dosis de 140 caracteres a través de Twitter. Otras cosas no. Me las guardé. La gran mayoría las pude expresar a través de esa maravilla que se llama radio. Yo me siento una persona diferente y leo con cierta ternura y nostalgia los posts que escribí el año pasado: me reconozco en algunas cosas, y en otras me siento distinta.

Creo que uno todos los días tiene algo nuevo qué decir, o ve las cosas de una manera distinta. Así que con muchas flechas a cuestas, volví a tensar el arco. Ya volví, y me siento feliz.





Mi Homenaje al Chavo

18 11 2009

No necesito que le pase nada, ni que deje de existir, para hacerle mi pequeño homenaje.

Revisando documentos viejos, encontré el video de la entrevista que le hice a Roberto Gómez Bolaños para En Vivo el año pasado, y lo que escribí luego de conocerlo.

Quise postearlo… espero que les guste. Dice 79 años porque esa edad tenía cuando lo conocí. El video es de marzo de 2008, lamento que la calidad no sea la mejor.

Un Chavo de 79 años

No contaba con la astucia de este hombre, capaz de mantenerse joven y chispeante a sus casi ocho décadas. Cuando entró por la puerta del teatro, me costó entender que era el mismo que se ponía mallas rojas y caía por la ventana. Tampoco se me pareció al que lloraba diciendo “pipipipipipipi” y corría al barril. Era un señor dulce, al que sólo le faltaban las pecas y la ropa raída para convertirse en mi Chavo del 8.

Don Roberto, déjeme comenzar diciendo que yo me leí sus dos libros” – le dije. “Ay, ¿y no me guardas rencor?” me dijo sonriendo. Jamás. Sólo leyendo su biografía pude entender cómo “sin querer queriendo”, lo que pudo haber sido una carrera de ingeniería se transformó en una vida de risas, libretos y música para todo público.

En la conversación que poco a poco fuimos tejiendo – yo, hablando fuerte y pronunciando bien, por aquello de su sordera, y él, alargando las respuestas y tocándose los cachetes – reconocí la mirada del Chavo. Y la del Chómpiras. Y la del Chapulín. Ahí estaban. Vivos cada uno en ese cuerpo chaparrito y en su voz ronqueta.

-  “Entonces te llamas Marianella…”

Le dije que sí, pero que mis amigos me dicen Nela.

- “Ah bueno, yo puedo decirte Nela”.

Claro que sí. Si lo conozco desde que me sentaba a ver a los Caquitos por la tarde, con mi papá. Si mi papá, de cariño, me llama “chapatín”, cómo no va a poder el Chavo decirme Nela.

En una pérdida de la objetividad y la seriedad periodística (huy, qué grave) me permití decirle, “gracias por invitarnos a juegar”. Don Roberto, es que no sabe cuántas veces recitamos “El perro arrepentido” en los recreos, o cómo nos dolían aquellas cachetadas del Botija. Cuánto nos reímos en clases de historia con el profesor Jirafales, o cuánto hubiéramos dado muchos niños por poder invitar al Chavo a  nuestra casa a comer una, dos,… las tortas de jamón que quisiera.

De la mano de este hombre bajito de estatura pero grande en ingenio y sabiduría, todos aprendimos que la venganza nunca es buena… (ustedes saben en qué termina la frase, ¿verdad?); que los adultos, por viejos y ocupados que parezcan, son en el fondo como niños grandes; que la imaginación es el juguete más maravilloso, porque jamás se gasta y siempre sirve para juegos nuevos, y que no importa cuán triste se sienta uno, siempre hay dos salidas: buscar a los “cuates” para juegar… o llorar un ratito en el barril.

El Chavo del 8 ya cumplió 79 años. Sigue escribiendo. En menos de una hora saldrá a escena con un personaje que no he visto antes, pero a mí no me engaña este Chavo “adulto”… en el fondo de sus ojos claros y vivarachos, sólo está esperando una excusa para reír. Y con él, nos reímos todos.





Color: rosado valiente

9 10 2009

LAZO ROSADOMaldito cáncer.

No hay otra manera de decirle a la enfermedad que se lleva a cientos de mamás, hermanas, tías, hijas, sobrinas, abuelas,… porque el factor de riesgo más importante es ser mujer. Así de sencillo. ¿Tenés senos? entonces tenés en tu sostén dos buenas razones para pensar que un día, te puede tocar a vos. O tal vez no. Ojalá que no.

Además de la espantosa relación que hacemos entre cáncer y muerte, las mujeres tememos otra dolorosa realidad que acompaña al diagnóstico, y es imaginarse de un día para el otro con el pecho plano y con cicatrices que te recuerden que sí, que te salvaron la vida pero te mataron algo. No hay que tener el escote de Salma Hayek para encariñarse con la propia silueta. No. Uno se encariña con sus redondeces, grandes o pequeñas, discretas o indiscretas. Cuando estamos chiquitillos y nos abrazan las mamás o las tías, uno siente almohaditas de cariño que huelen al perfume de esa mujer que te abraza. Para los varones luego adquiere otra dimensión tan importante como para nosotras, la del contacto sensual/sexual, el juego de las miradas versus la profundidad del escote, y las manos que tantean qué tanto pueden acercarse… y luego, me darán la razón las mujeres que lean esto, está la parte divertida del asunto que es cómo vestir esas redondeces, levantarlas, destacarlas, unirlas, hacer que parezcan menos o más… vieran que sí, es divertido.

Hasta que un día un médico hace cara de susto, revisa tu mamografía y te dice que algo no le gusta. O vos te tocaste algo extraño cerca de la axila, … una bolita rara… Te ponés el brassier otra vez, y salís con una duda en el pecho (literalmente).

El cáncer en general nos genera una sensación de fragilidad. Nos quita tanto. Desde el cabello hasta la energía. Los planes, nos los aplaza o les pone un signo de pregunta. Se atreve a cuestionarnos los sueños. Se nos pone enfrente y nos mira fijamente a los ojos amenazando con llevarse algo que uno siempre ha pensado que es propio: la vida.

A la par de un diagnóstico de cáncer de seno vienen esas pequeñas grandes pérdidas,… que si ponerte un pañuelo en la cabeza o raparte a lo Demi Moore. Despertarte y ponerte las manos en el pecho, buscando sin encontrarlos  aquellos senos que eran parte de uno como los ojos, como los pies. Y siempre son hermosos, son de uno, no siempre se ven como los de Heidi Klum en la pasarela de VS pero… se ven como a uno le gusta que se vean, porque andan con uno, se mueven con uno, suspiran agitados con uno.

…y de repente resulta que te los quitan. Y eso le quita sentido a muchas blusas, a muchos vestidos, y te preguntás quién va a querer abrazarte sin sentir esas almohaditas, quién va a querer desvestirte y no encontrarlas, dónde vas a esparcir algunas gotas de perfume… por si acaso…

Afortunadamente, si los tumores se detectan antes de llegar a más de un centímetro de diámetro, las posibilidades de sobrevivencia superan el 95%. Pero esa vida sin senos no es sencilla. No es como en el cole, que uno sencillamente “no tenía” y se sentaba a esperar que “algo” pasara. Es saber que eran tuyos y te los quitaron, y que con ellos se va una parte de lo que te hace sentir linda, segura, mujer, aunque uno sabe que “uno no es un par de senos con tacones“, como dijo un oyente del programa el miércoles.

Por eso este mes todas las personas que se solidarizan con el drama de la quimio, la mastectomía, el diagnóstico de un tumor maligno, lo hacen vistiéndose de rosado. El rosado que era el color delicadito, de las Barbies, de las cositas tiernas, cursis y dulces, se convierte en octubre en el equivalente de un traje de fatiga, de soldados, de guerreras, de amazonas. Todo es rosado, para financiar más mamografías, para decirle a las mamás que es mentira que nadie las va a querer sin senos, para decirle a nuestras parejas que aparte de amar nuestros senos, nos los toquen, nos ayuden a revisar qué cambios sufren… ¡casi el 40% de los tumores malignos los encuentra la pareja!

En Octubre todo es rosado para recordarnos que con sólo ser mujeres, estamos en riesgo. Que hay mucho más que un escote para sentirnos lindas, pero que si ese escote está enfermo, entonces se trata a tiempo y seguimos adelante. Que tocarse es amarse, y decirle a las mujeres de su vida que se toquen sin miedo, es amarlas.

El rosado es el color para espantar al miedo, el rosado huele a guerra, nos empuja a levantarnos de la cama, ver a los ojos al cáncer hasta que sea a él a quien le de miedo y se vaya, cuando vea que detrás del ejército rosado están nuestros hermanos, hijos, maridos, novios, amantes, compañeros, doctores, amigos. Para que el maldito cáncer se vaya a verle el escote a su abuela.

Escribo esto pensando en que todos tenemos algún caso conocido, en la familia, en el barrio, y pensando en estas redondeces que están aquí, entre el teclado y yo, no muy grandes, más bien disimuladas, pero mías y hasta el día de hoy, saludables. Y por lo tanto perfectas.

Escribo esto, pensando en mi tía Flora, y la dignidad y valentía con que dio la pelea y la ganó.

Escribo pensando que cada vez que las mujeres nos ponemos la mano en el corazón,… nos tocamos un seno.seno





Casi… pero Juan es más fuerte

25 08 2009

JUAN IGNACIOCreo que Juan practica todos los deportes que existen, y los que no se han inventado, él los imaginó.

No sé de dónde saca tanto tiempo para tantos grupos, pero Juan Ignacio se involucró en las mejores causas, con la gente que lo necesita. Si no estaba construyendo casas,  estaba orando, bailando tango, internándose en cavernas o surfeando.

Ese es mi amigo, el muchacho fuerte y simpático que en abril enfrentó un accidente que casi… casi nos priva de su sonrisa. Pero no. Casi perdemos a Juan, pero aquí está  luchando y asumiendo las terapias, recuperándose, peleando un día más, sin rendirse y sin perder el buen ánimo.

Según su mamá, ser un gran deportista lo salvó, porque su condición cardiopulmonar le dio la base para recuperarse, para sobrevivir. En 4 meses Juan Ignacio pasó de no caminar, recordar o hablar, a estar haciendo de nuevo eso y más, a pura fuerza y corazón.

Sé que todos tenemos problemas, algunos enfrentan enfermedades y situaciones muy amargas, pero luego de entender lo que ha pasado Juan y cómo lo superó, pensé que uno se queja por cosas tan pequeñas, que se arreglan con una pastilla, una decisión, un trámite. Y cuando salí de su casa sentí que Juan no sólo estaba haciendo algo maravilloso para seguir siendo feliz en este mundo, también había hecho algo genial por mí: me abrió los ojos.

Nadar, correr, amar, surfear, construir, pelear, caminar, correr, aprender: ¿qué hemos estado esperando?

Para él, para mi amigo, el de salir a comer sushi, mi futuro compañero de milongas, para vos Juan, gracias. Casi se me olvidaba lo genial que es estar vivos ¡¡¡te estoy esperando para que celebremos!!!

Esta canción de Soraya habla de esos “casi”… “por qué yo, por qué hoy, por qué esto, preguntas con respuestas que vendrán solo con el tiempo…”

Para Juan Ignacio Boza, con toda mi admiración.





Empujando juntos al Buey… ¡juntos!

12 08 2009

Qué año. Desde que comenzó, no ha parado de darnos patadas, como un buey que es. Es el año del Buey en el horóscopo chino, y parece que tiene las patas atascadas en el barro, y uno va empujándolo. Nada se mueve tanto como uno quisiera, todo cuesta el triple. ¡Y apenas vamos por agosto!

Terremotos, aviones, crisis, influenza, Honduras, Michael Jackson, el Padre Alberto, perdió Heredia (no se rían)… nada de lo que estaba permanece, todo se movió inesperadamente. Un año de golpes, enredos, caos.

Pero he descubierto algo que este Buey me deja, y no tiene nada de caótico. Por alguna razón, este año ha sido el año de la GENTE. Gente nueva que llegó a mi vida y que creo que llegaron para quedarse.

Hace mucho no tenía amigos nuevos. – Cómo decir nuevos sin que los viejos crean que son pieza de museo… no! Jamás! – . Pero es que son nuevos, recién salidos del horno, y los he encontrado de las formas más curiosas e inesperadas.

En febrero, conocí a Walter Flores y a Humberto Vargas, por razones laborales, pero regresamos de Viña siendo amigos y les tengo un cariño tan grande, por su sensibilidad, por todo. Allá conocimos a un chileno simpático y emprendedor, Italo Gallano, a quien ahora le enviamos buenas vibras hasta su nueva casa en Canadá.  Luego, al cambiar de trabajo recuperé una amistad del cole, Gabriela Díaz, ambas éramos las típicas feítas con frenillos y ahora ya no tenemos frenillos, jaja, y creo que no estamos tan feas, pero compartimos como hermanas los momentos más difíciles de este año del buey. ¡Gracias Ga! Y con ella vinieron Chino Moreno, Jorge Madrigal, Andrés Quintana, Macho Torres, Shirley, Pato, Johnny, Marco, don Luis, Jota,— todo el clan de 94-7 que con solo verlos me ponen feliz. Es automático.

Por cierto, es increíble cómo la música acerca a las personas. Yo hice dos amigos nuevos gracias a La Lista, Yariella Rodríguez y Eduardo Trejos. Eran oyentes lejanos… y de repente la afinidad y los correos nos juntaron, ¡qué sorpresa tan linda! La cantidad de correos que llegan a La Lista es grande, pero algo pasó con ellos que me generó confianza inmediata. Gracias por dejarme contarlos en mi lista – la lista personal. También me ha pasado algo que jamás me pasó con la tele, y es que la gente llame para conversar un ratito con uno. Cómo aprendo. Qué minutos tan lindos.

En abril entró a mi vida La 1/2 Docena y con ellos muchas horas de risas; no sé si ellos lo noten pero a veces los lunes llego con cara de “have mercy on me, life, I beg you” y luego de una hora con ellos al aire, mi rictus se pierde y regreso a casa relajada. Ellos me hacen reír y poco a poco o yo me acerqué a su círculo o ellos al mío. Gracias también por dejarme reír con ustedes y conocerlos más.

Luego, para no hacer larga la historia, sumo también a Pedro Capmany que sencillamente siempre me trae tanta luz; al caballero Manuel Delaflor desde México, con quien me alegra tanto mantener el contacto y que resultó en Oaxaca un excepcional conversador, gracias Manuel; Ignacio Solís que reapareció y ojalá no se desaparezca más;  Olman Castro a quien leo y admiro tanto, cómo me gustaría que trabajáramos juntos; desde la pampa y con mucha furia, Edson Brizuela (¡viva Romina carajo!); la buenísima vibra de LuisFer en la playa (con todo y nuestra Vicky); la ternura  y las risas de Catalina Arguedas por el messengeril signor René Montiel que ha traído de nuevo a Mr. Upstairs a las conversaciones y me sorprende con música todos los días; José Solano con su corazón de valiente y su pinta de hermano mayor;… en serio… es el año de la gente. No de la bonanza económica o las noticias bonitas tal vez, pero sí el de las caras nuevas y buenas, las manos extendidas que encuentran las mías también. ¿Que la confianza está en desuso? Tal vez. Pero ¡qué tirada!… yo sí creo en las personas. Todavía.

El año del Buey no se acaba y no sabemos cuánto más hay que empujar la carreta para sacarla del barrial, pero si para empujarla estamos todos juntos… no me importa que el Buey sea tan pesado. A los amigos se les conoce en las malas. Y ahí se prueba lo buenos que son. Y aunque no ha sido mi mejor momento, permítanme ayudarles a empujar también. Me ilusiona pensar que a la vuelta de lo que queda del 2009, haya más amigos por encontrar. No es tener muchos, es tener los mejores. Pero qué lindo tener muchos y muy buenos.

Con todo mi cariño y mi agradecimiento a las personas que aparecieron este año en mi vida, y que espero que no se vayan. : ) Si omití a alguien, no fue intencional, ya me conocen, soy como Dori, pero también saben que cuando los veo pego un grito y los abrazo con ganas.  Y a los amigos “viejos”, ahi va el apretón de siempre… ¡que es tannnn sabroso!





Beata solitudine

6 08 2009

A mí me ha tocado hacer tantas cosas sola.

Alguien me lo dijo y yo no me había dado cuenta. Es cierto.

Muchas cosas que la gente ve super natural hacer acompañado, yo las hago sola. Desde cruzar el “charco” hasta salir a correr. Y está bien. A veces es tan sabroso tener todo el tiempo para mí. A veces , por supuesto, no lo es tanto. Estoy de acuerdo en que no siempre el silencio absoluto es buen consejero, pero ayuda a escucharse a sí mismo. ¡Y por eso cuando estoy en compañía, lo disfruto mucho más y lo valoro tanto! No cualquier persona se cuela en mi espacio.

Hubo algo muy especial a lo que me metí yo sola. Lo comencé sola, y lo termino hasta cierto punto, sola también.

Este sábado terminan dos años de lecciones de italiano. Llegó “l`esame finale“.

Recuerdo muy, pero muy bien el día que me fui a matricular y a comprar los libros. Había desayunado con Sofi, y luego llegué a la Dante de Sabana con una sensación tan inocente, como la de quien va a la mismísima Embajada. Por la excusa  estúpida de “falta de tiempo” había aplazado por años las famosas y anheladas clases de italiano, hasta que ese sábado lo hice, yo sola me fui a matricular y me traje los libros a la casa con una ilusión enorme.

De aquel grupo de casi 20 personas, como suele pasar, se fueron retirando uno, otro, y otro, hasta que quedamos básicamente tres personas del grupo original: mi ahora querida amiga Adriana y su mamá, Ingrid. Dos años de emocionarnos con cada unidad nueva, de perder la pena a hablar en público y equivocarnos con la pronunciación. Y en especial, dos años con una mujer excepcional y amable que representa lo mejor de su país: la professoressa Giovanna Novi.

Todo este tiempo de tareas, películas, canciones de Celentano, Jovanotti o Ramazzotti, me ha ido revelando que contrario a lo que pensaba un jefe que tuve, este idioma va más allá de las fronteras de esa bota de Europa. El italiano es arte, es Renacimiento, es ópera, es el calcio, es la pasta al dente, es amor. Por qué el amor es italiano. No sé. A muchos el francés les parece tan seductor y tan sofisticado, pero a mí me parece que la intensidad del italiano iguala la del amor mismo – ingrato o correspondido, es súbito, arrebatador, total -.

Y el libro tan gordo se fue haciendo flaco: han pasado dos años, dos años en que mi vida personal ha dado grandes giros. Y qué giros. Cambios grandes, cambios muy fuertes. También fui dos veces a Italia, una para pasear y otra porque me gané una beca, y sigo encontrando cada vez más belleza en la cultura que encierra. Y hoy estoy a días del examen final, ya lo puedo hablar, leer, escribir, cantar, en fin, ya es parte de mí.

Este sábado luego del examen, saldré de la Dante tan agradecida… Toda la pasión que necesitaba para compensar mi soledad, la recibí sábado a sábado ahí, y aparte de la cultura que pude absorber en dos años, algo le agradezco a esta lengua maravillosa y es que me sostuvo y me levantó, me motivó a tantas cosas y ahora que nos alejamos de la formalidad de los sábados, podemos ir juntas dapertutto , se irá conmigo y me recordará siempre que no hay ninguna, ninguna excusa válida para retrasar los sueños. Tal vez sin el silencio de la soledad, no me hubiera escuchado a mí misma repetir que los anhelaba… Bendita soledad. Beata solitudine! Con ella, llegué hasta aquí… llegué hasta allá…

DSCN1075

No voy a decir cuál jefe me dijo así directamente “ese idioma no sirve para nada“… Jah. Sólo espero que un día se encuentre perdido en Sicilia y se las arregle por señas, si es que sobrevive.

Y por supuesto, la soledad es un paréntesis. Nada más. ¿Cuándo han visto a un italiano solitario…? Quisiera que disfrutaran de un video que tal vez fue el culpable de que allá por 1990, me enamorara del dulce sonido de su acento. Apuesto a que se acuerdan…








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.