Cuando abrí mi cuenta en twitter no me imaginé que me iba a gustar tanto. La abrí en febrero de 2009 cuando acompañaba a Humberto Vargas en Viña del Mar, y gracias a esa pequeña ventanita le pude contar a la gente en Costa Rica, en 140 caracteres o menos, cómo iba la competencia, qué pasaba en el camerino de Humberto, y qué tal se veía la Quinta Vergara cuando salía a escena nuestro cantautor.
Ahí comenzó todo. Yo era una periodista freelance recién salida del frenesí de la tele, y tweet tras tweet me di cuenta de que esto era tan emocionante como una transmisión en vivo desde Chile. Así de simple. Twitter me daba la herramienta que yo soñaba para contar las cosas tal cual las veía sin necesidad de acreditarme como parte de un medio masivo de comunicación, censuras previas ni limitaciones de tiempo.
Luego regresé a la radio, y twitter se convirtió no solamente en una herramienta útil para contarle a la gente sobre las entrevistas y los programas al aire; también me vi a mí misma opinando en una nube cibernética con otros “twitteros” (cómo me costó acuñar para mí misma ese término). Cuando me di cuenta ya pasaba de los mil seguidores, y repito, sin que mi cuenta fuera hija de un medio masivo. Mi cuenta es mía, es personal; no se apellida “94-7″ ni “Repretel”, es mi cuenta independiente. Y así quiero seguirla utilizando.
Tras un año de ausencia de la tele me dio mucho gusto darme cuenta de que el crecimiento de mi cuenta en cuanto al número de lectores, se dio justo cuando no estaba en pantalla. O sea que no era el factor “pantalla” sino lo que escribía lo que le estaba interesando a la gente. Porque claro, el factor pantalla es importante. Algunas grandes figuras cuyo nombre está en twitter cuentan por decenas de miles sus seguidores; y uno piensa que es lógico que la gente los quiera leer. ¡Cómo no! Soy confesa seguidora de las cuentas de María Celeste Arrarás, Larry King, Carlos Loret de Mola, Jorge Ramos; en Costa Rica sigo a Amelia Rueda, Mishelle Mitchell y Adrián Meza, por mencionar algunos colegas. Con ellos uno se entera, discute, aprende y se informa.
No obstante a otros “conocidos” los seguí por ese factor pantalla y luego con desilusión les di el sonado unfollow porque no me aportan nada, no aprendo nada, no opinan de nada y se limitan a revelarle a sus miles de seguidores información muy “ralita”, diría yo en buen tico. A veces uno los lee y se los puede imaginar saludando al estilo Miss al gran público. Posados, inclusive.
Ahora que regresé a la tele estoy más consciente del poder de twitter. Y me parece que sigue siendo tan poderoso y tan inmediato, que la tele debería tenerlo más cerca como herramienta de información, con las reservas del caso y la correspondiente corroboración de hechos. Y aquí tengo una confesión. Aunque es prohibido tener cerca el celular en el estudio, minutos antes de ir al aire en la revista el miércoles pasado, revisé twitter y ahí, en la cuenta de @RadioReloj, me enteré del fallecimiento de Néstor Kirchner. Más rápido que verlo en CNN, se leyó en twitter.
A veces caigo en la tentación y sí, reconozco que puede que “twittee” algunas cosas de aparente “desinterés general”, por ejemplo cuando voy a Chubascos donde Julia Ardón y tengo al frente la mejor comida costarricense… ¡cómo no presumir de que tengo en la mesa una tortillita aliñada! Pero hasta en eso twitter ha sido útil. A veces a través de esos pequeños mensajitos uno conoce mejor a la persona detrás del personaje. Los seguidores de la Ministra de Salud, María Luisa Ávila (@Maluavi) saben que pueden conversar con ella acerca de los partidos de Saprissa, o conversar animadamente con el Ministro de Educación @leogarnier sobre el libro que más les gustó. Claro que se vale. No somos una computadora de tweets. Somos humanos comunicándonos con tecnología.
Claro que hay trolls, también hay gente con ganas de pelear en vez de opinar con respeto, hay mucho, muchísimo humor a la tica (para eso, seguir a @Chuletta) y frases inolvidables como el “hoy es viernes y yo también” de mi amiga @back2u . Hay anécdotas colectivas que uno no olvida como el pleito de @conoche , los tweets coquetos de @titabobra (que también es una brillante narradora judicial) , y a veces todos juntos comentamos un partido de la Sele… En fin. Es un medio personal que se puede volver masivo, es inmediato: no hay que esperar a que te den el pase desde el estudio, ni a que la móvil mande la señal. Podés tomar la foto del evento y subirla de inmediato, y listo. Es tu noticia en 140 caracteres.
Confesa enamorada del twitter, espero que ninguno de mis 2500 amables followers se arrepienta de su decisión. Los celebro, y les agradezco su interés, de verdad. Como dijo @divianb una vez, esto es lo más cercano a leerle los pensamientos a los demás.
Ah. Mi twitter es @MarianellaCorde
Jamás lo creí pero ocurrió… Ahora también soy un Twittero…
Que bueno ver que una periodista de Costa Rica le da tal validez al Twitter como herramienta de “periodismo ciudadano” muchas veces más poderoso que medios tradicionales. Y es que el mejor ejemplo son los temblores, no ha terminado de temblar, cuando ya puedes leer decenas de twitts con referencia de donde y cómo se sintió.
Lamentablemente los periodistas no siempre contestan los reply’s de la gente, y eso desmotiva bastante. Excelente una Maria Luisa Ávila que se preocupa por contestar todos los reply’s y por estar presente en el medio como persona y no tanto como ministra. Al igual que vos, es refrescante ver o leer “personas de tele” en su diario vivir.
Definitivamente es un medio muy poderoso, felicitaciones por el uso que le has dado, y siempre ten presente que es tan importante hablar como contestar.
Saludos y abrazos!
Antes pensaba q Twitter era una tontera sin gracia, ahora es un vicio, bueno o malo nose, pero entretenido jejejej….
AAwwmmm gracias x nombrarme en el post