No me gustan las películas con sangre, asesinos en serie ni muertos que le “jalan las patas” a los vivos. O sea, no, no las veo en el cine, ni me asomo en la tele para ver si aguanto verlas. Nop. No lo logré con el Exorcista, que la vi de día, con la abuela a la par y parando cada 15 minutos para ir al baño o a la cocina.
Entonces ¿para qué pagué la entrada y me senté a ver El Sanatorio? Primero porque tengo el gusto de conocer a Miguel Gómez, el joven director de cine que pensó en esta película y la hizo con mucha gracia. Uno conversa con Miguel y sin sonar pretencioso ni ponerse a jugar de vivo, le enseña de cine. Miguel puede sentarse a ver Lo que el viento se llevó, y que le guste. O sentarse a ver una comedia gringa, y le guste. Pero él sabe cuál es el cine que quiere hacer, el cine que le gusta hacer, y lo hace sin andar copiando nada de lo que ve. Tiene un estilo propio que no se parece al de nadie y tampoco le preocupan las etiquetas. ¡Le resbalan!
Tuve la oportunidad de verlo trabajar en la grabación de El Fin, que estará en los cines el año entrante. Miguel es un director que resuelve, es minucioso en lo técnico, es relajado con sus actores. Así que por eso fui a ver El Sanatorio, para ver el resultado final de su comedia de terror. Además nunca había visto una comedia de terror. Me gusta montones reírme, no que me asusten.
Ese famoso Sanatorio al que muchos amigos fotógrafos han ido para sus sesiones de moda o retratos, yo no lo conozco. Ni quiero ir. Yo hasta en la casa de sustos del Castillo me asusto, así que de larguito me han contado que se sienten cosas feíllas, raras, una que otra historia de cosas que flotan, olores o ruidos. Pero ir yo, jamás.
Miguel sí fue y ahí estuvo con su grupo de filmación, y nos entregan esta peli - sí, me gusta decirle peli - . Las “pelis” de Miguel tienen un lenguaje audiovisual joven, urbano, sencillo. Leí hoy una crítica en la que le reclaman las palabrotas, pero bueno, me suena más familiar eso que el montón de “f**k” y “sh*t” que me recetan todo el año. No me estorbó ni me chocó.
Comedia de terror: sí, Miguel, me reí y me dio cosa. Primero porque siempre es vacilón vernos reflejados en el cine, y qué rico decir CINE TICO. Hay muchas maneras de contar algo, esta es la manera tica de Miguel de contar lo que podría pasar ahí dentro cuando un grupo de muchachos se mete a buscar lo que no se le ha perdido.
Las actuaciones no profesionales, en su mayoría, me fueron pareciendo simpáticas. Bien por la medium, Lulú. También destaco a Kurt Dyer, de veras me pareció honesto y cero fingido su papel. Kurt era Kurt y su incredulidad ante los fantasmas, el bien o el mal, es lo que nos lleva de la risa al horror en cuestión de minutos.
Secuencias difíciles de filmar, efectos especiales bien logrados, buena musicalización: una peli que comienza vacilona y termina de susto. Yo considero que es un trabajo muy bueno de Miguel, y bueno si de comparaciones se trata, que en este país gusta mucho estar en esa comparadera con todo lo foráneo, me gustó mucho más El Sanatorio que el proyecto de la Bruja Blair, que fue lo único que aguanté ver hace mucho en el cine en ese género. El Sanatorio logró lo que debe lograr una buena peli, entretener. Estar en el cine pero sentirte absorto en la pantalla.
A veces uno del susto, se ríe. De eso se trata la peli. Pero cuando el susto se pone serio, ya no hace gracia. De eso también se trata la peli.
Por Miguel y su Sanatorio; Esteban y su Gestación, Hernán y sus Ojos cerrados, y Hilda y sus Demonios… bien hecho. Sigamos apoyando el cine tico bien hecho. No se trata de no criticar lo tico porque sea nuestro, todo lo contrario. Con todo el derecho de criticarlos porque son nuestros, y conociendo su labor de años en pos de un sueño, vaya, asústese, ríase, enamórese, llore en el cine. Asústese y ríase con el Sanatorio como nos asustamos y nos reímos en este país, donde es más fácil que soltemos una palabrota que un “María Santísima”.
Jajaja me gustó mucho tu post. El castillo de sustos de El Castillo!!!! Que nivel! jajaja me trajo demasiados recuerdos de las armaduras viejas esas, yo me moría del miedo cuando era carajillo y nos metían ahí.
Yo la fui a ver en el pre-estreno, y concuerdo con vos, es una peli refrescante y graciosa. Actores nuevos y carismáticos con los que uno se puede relacionar, causa como una gracia y orgullo verse reflejado en el cine y ver los mismos escenarios que uno ve cuando va a Cartago, San José, etc. Yo siempre veo todas las pelis ticas, aunque digan que son buenas o malas, porque creo que uno se lo debe a la gente que se parte la espalda por tratar de hacer cine con herramientas limitadas.
Y pues bueno, como vos, nunca he ido al sanatorio, y creo que no iré, aunque te confieso que me da demasiada curiosidad, jaja. Tal vez algún día me anime, con compañía, pero obviamente antes de anochecer voy ja.
Jajaja, ojalá sigas escribiendo aquí, es bonito leer cosas diferentes de vez en cuando.
Saludos y abrazos!