Mi Homenaje al Chavo

•Noviembre 18, 2009 • 3 comentarios

No necesito que le pase nada, ni que deje de existir, para hacerle mi pequeño homenaje.

Revisando documentos viejos, encontré el video de la entrevista que le hice a Roberto Gómez Bolaños para En Vivo el año pasado, y lo que escribí luego de conocerlo.

Quise postearlo… espero que les guste. Dice 79 años porque esa edad tenía cuando lo conocí. El video es de marzo de 2008, lamento que la calidad no sea la mejor.

Un Chavo de 79 años

No contaba con la astucia de este hombre, capaz de mantenerse joven y chispeante a sus casi ocho décadas. Cuando entró por la puerta del teatro, me costó entender que era el mismo que se ponía mallas rojas y caía por la ventana. Tampoco se me pareció al que lloraba diciendo “pipipipipipipi” y corría al barril. Era un señor dulce, al que sólo le faltaban las pecas y la ropa raída para convertirse en mi Chavo del 8.

Don Roberto, déjeme comenzar diciendo que yo me leí sus dos libros” – le dije. “Ay, ¿y no me guardas rencor?” me dijo sonriendo. Jamás. Sólo leyendo su biografía pude entender cómo “sin querer queriendo”, lo que pudo haber sido una carrera de ingeniería se transformó en una vida de risas, libretos y música para todo público.

En la conversación que poco a poco fuimos tejiendo – yo, hablando fuerte y pronunciando bien, por aquello de su sordera, y él, alargando las respuestas y tocándose los cachetes – reconocí la mirada del Chavo. Y la del Chómpiras. Y la del Chapulín. Ahí estaban. Vivos cada uno en ese cuerpo chaparrito y en su voz ronqueta.

-  “Entonces te llamas Marianella…”

Le dije que sí, pero que mis amigos me dicen Nela.

- “Ah bueno, yo puedo decirte Nela”.

Claro que sí. Si lo conozco desde que me sentaba a ver a los Caquitos por la tarde, con mi papá. Si mi papá, de cariño, me llama “chapatín”, cómo no va a poder el Chavo decirme Nela.

En una pérdida de la objetividad y la seriedad periodística (huy, qué grave) me permití decirle, “gracias por invitarnos a juegar”. Don Roberto, es que no sabe cuántas veces recitamos “El perro arrepentido” en los recreos, o cómo nos dolían aquellas cachetadas del Botija. Cuánto nos reímos en clases de historia con el profesor Jirafales, o cuánto hubiéramos dado muchos niños por poder invitar al Chavo a  nuestra casa a comer una, dos,… las tortas de jamón que quisiera.

De la mano de este hombre bajito de estatura pero grande en ingenio y sabiduría, todos aprendimos que la venganza nunca es buena… (ustedes saben en qué termina la frase, ¿verdad?); que los adultos, por viejos y ocupados que parezcan, son en el fondo como niños grandes; que la imaginación es el juguete más maravilloso, porque jamás se gasta y siempre sirve para juegos nuevos, y que no importa cuán triste se sienta uno, siempre hay dos salidas: buscar a los “cuates” para juegar… o llorar un ratito en el barril.

El Chavo del 8 ya cumplió 79 años. Sigue escribiendo. En menos de una hora saldrá a escena con un personaje que no he visto antes, pero a mí no me engaña este Chavo “adulto”… en el fondo de sus ojos claros y vivarachos, sólo está esperando una excusa para reír. Y con él, nos reímos todos.

Más que “jalarse torta”: linda Gestación

•Octubre 14, 2009 • 4 comentarios

Este martes pude asistir a la premiere para la prensa de Gestación, la nueva película de Esteban Ramírez. Yo fui con mucha ilusión porque Caribe me había dejado la espinita de que venía algo mejor en camino… que era cuestión de relajarse más, de que Esteban también se acomodara mejor en su silla de director, y la verdad, creo que la espera, como toda gestación, trajo un fruto muy bueno.

Primero, valga decir que yo no soy crítico de cine. No tengo por qué ponerme en odiosas comparaciones entre cine español, argentino, mexicano y tico, no hay punto de comparación; no tengo por qué sentar a Esteban entre Bigas Luna y Cuarón, porque Esteban es Esteban, hizo la película en Costa Rica y en un contexto… tico. Cada película en su dimensión. Gestación, en la suya, que es nuestra dimensión, la de un cine costarricense que va encontrando su identidad y su personalidad. Si queremos que se parezca a otro cine, ya no lo llamemos evolución, ya es copiar o imitar, o suspirar por lo que no se es.

Gestación narra la historia de Jessie y Teo, una pareja adolescente que, como dicen las señoras todavía, se “jala torta“. Y sí, sin quemarles el cuento, porque ya lo vimos en el trailer, la muchacha enfrenta a las monjas del cole, a una mamá preocupada, al susto de saberse embarazada en quinto año… pero ¿qué es lo que hace que uno se quede sentado esos 90 minutos, y se emocione, se ría, y disfrute la película al final? Porque jalarse torta, en este país, es tan común, que cualquier familia puede levantar la mano y decir “ah sí, a mí me pasó”.

Bueno, pues que la película no se queda en eso.

Ya Juno y Bella habían abordado el tema del embarazo adolescente, cada una a su manera. Gestación  se sale de la panza creciente de la protagonista, y habla de solidaridad, de valentía adolescente, de contrastes en una ciudad que viéndola bien, es bonita… y creo que da un buen mensaje sobre paternidad responsable, pero sin regañar y con un guión que encontré muy fluído y muy agradable.

María Silva y María Bonilla, ya uno sabe que dan la talla siempre pero… ¡qué agradable sorpresa encontrar a aquella chiquilla de El Barrio, ya hecha una actriz completa y muy madura! Adriana Álvarez se ganó los aplausos de la sala con una interpretación muy delicada, muy limpia. Edgar Román – el joven “papá” – va creciendo frente a los ojos de la audiencia. Encantadores los dos, para mi gusto.

Otro aplauso merece la música de Bernal Villegas, oportuna y muy al estilo Bernal: sincera y sin enredos.

Gestación no es religiosa, no es anti aborto, no es regañona, no habla de sexo. Es una historia común, contada de una forma que a algunos les podrá parecer demasiado simple, lineal, no sé. Pero la cuenta bien. Yo sé que me gustó porque tampoco se esfuerza en parecer más tica de la cuenta. Ah, porque todo mundo dice: “bueno diay… para ser hecha aquí…” y sí, por ser hecha aquí, y por ser de  Esteban Ramírez, uno se sienta con altas expectativas en la butaca. Y vale el boleto.

Ya vendrá el que diga que si la fotografía, que la iluminación, que el ritmo… bueno sí. A mí todo eso me gustó. Y sé que también puedo pensar en maneras distintas de contar eso mismo… cambiar una línea aquí, otra allá. Pero el resultado final me parece muy bueno.

Yo confieso que una de mis películas preferidas es Juno. Y temí en algún momento que Gestación se le pareciera o siquiera le anduviera cerca. Me alegra decir que no se parecen en nada.

 Hoy Esteban Ramírez le cortó el cordón umbilical a una hija de la que debe sentirse orgulloso. Gracias por no quedarse sólo en la “panza”, y ya.

Color: rosado valiente

•Octubre 9, 2009 • 6 comentarios

LAZO ROSADOMaldito cáncer.

No hay otra manera de decirle a la enfermedad que se lleva a cientos de mamás, hermanas, tías, hijas, sobrinas, abuelas,… porque el factor de riesgo más importante es ser mujer. Así de sencillo. ¿Tenés senos? entonces tenés en tu sostén dos buenas razones para pensar que un día, te puede tocar a vos. O tal vez no. Ojalá que no.

Además de la espantosa relación que hacemos entre cáncer y muerte, las mujeres tememos otra dolorosa realidad que acompaña al diagnóstico, y es imaginarse de un día para el otro con el pecho plano y con cicatrices que te recuerden que sí, que te salvaron la vida pero te mataron algo. No hay que tener el escote de Salma Hayek para encariñarse con la propia silueta. No. Uno se encariña con sus redondeces, grandes o pequeñas, discretas o indiscretas. Cuando estamos chiquitillos y nos abrazan las mamás o las tías, uno siente almohaditas de cariño que huelen al perfume de esa mujer que te abraza. Para los varones luego adquiere otra dimensión tan importante como para nosotras, la del contacto sensual/sexual, el juego de las miradas versus la profundidad del escote, y las manos que tantean qué tanto pueden acercarse… y luego, me darán la razón las mujeres que lean esto, está la parte divertida del asunto que es cómo vestir esas redondeces, levantarlas, destacarlas, unirlas, hacer que parezcan menos o más… vieran que sí, es divertido.

Hasta que un día un médico hace cara de susto, revisa tu mamografía y te dice que algo no le gusta. O vos te tocaste algo extraño cerca de la axila, … una bolita rara… Te ponés el brassier otra vez, y salís con una duda en el pecho (literalmente).

El cáncer en general nos genera una sensación de fragilidad. Nos quita tanto. Desde el cabello hasta la energía. Los planes, nos los aplaza o les pone un signo de pregunta. Se atreve a cuestionarnos los sueños. Se nos pone enfrente y nos mira fijamente a los ojos amenazando con llevarse algo que uno siempre ha pensado que es propio: la vida.

A la par de un diagnóstico de cáncer de seno vienen esas pequeñas grandes pérdidas,… que si ponerte un pañuelo en la cabeza o raparte a lo Demi Moore. Despertarte y ponerte las manos en el pecho, buscando sin encontrarlos  aquellos senos que eran parte de uno como los ojos, como los pies. Y siempre son hermosos, son de uno, no siempre se ven como los de Heidi Klum en la pasarela de VS pero… se ven como a uno le gusta que se vean, porque andan con uno, se mueven con uno, suspiran agitados con uno.

…y de repente resulta que te los quitan. Y eso le quita sentido a muchas blusas, a muchos vestidos, y te preguntás quién va a querer abrazarte sin sentir esas almohaditas, quién va a querer desvestirte y no encontrarlas, dónde vas a esparcir algunas gotas de perfume… por si acaso…

Afortunadamente, si los tumores se detectan antes de llegar a más de un centímetro de diámetro, las posibilidades de sobrevivencia superan el 95%. Pero esa vida sin senos no es sencilla. No es como en el cole, que uno sencillamente “no tenía” y se sentaba a esperar que “algo” pasara. Es saber que eran tuyos y te los quitaron, y que con ellos se va una parte de lo que te hace sentir linda, segura, mujer, aunque uno sabe que “uno no es un par de senos con tacones“, como dijo un oyente del programa el miércoles.

Por eso este mes todas las personas que se solidarizan con el drama de la quimio, la mastectomía, el diagnóstico de un tumor maligno, lo hacen vistiéndose de rosado. El rosado que era el color delicadito, de las Barbies, de las cositas tiernas, cursis y dulces, se convierte en octubre en el equivalente de un traje de fatiga, de soldados, de guerreras, de amazonas. Todo es rosado, para financiar más mamografías, para decirle a las mamás que es mentira que nadie las va a querer sin senos, para decirle a nuestras parejas que aparte de amar nuestros senos, nos los toquen, nos ayuden a revisar qué cambios sufren… ¡casi el 40% de los tumores malignos los encuentra la pareja!

En Octubre todo es rosado para recordarnos que con sólo ser mujeres, estamos en riesgo. Que hay mucho más que un escote para sentirnos lindas, pero que si ese escote está enfermo, entonces se trata a tiempo y seguimos adelante. Que tocarse es amarse, y decirle a las mujeres de su vida que se toquen sin miedo, es amarlas.

El rosado es el color para espantar al miedo, el rosado huele a guerra, nos empuja a levantarnos de la cama, ver a los ojos al cáncer hasta que sea a él a quien le de miedo y se vaya, cuando vea que detrás del ejército rosado están nuestros hermanos, hijos, maridos, novios, amantes, compañeros, doctores, amigos. Para que el maldito cáncer se vaya a verle el escote a su abuela.

Escribo esto pensando en que todos tenemos algún caso conocido, en la familia, en el barrio, y pensando en estas redondeces que están aquí, entre el teclado y yo, no muy grandes, más bien disimuladas, pero mías y hasta el día de hoy, saludables. Y por lo tanto perfectas.

Escribo esto, pensando en mi tía Flora, y la dignidad y valentía con que dio la pelea y la ganó.

Escribo pensando que cada vez que las mujeres nos ponemos la mano en el corazón,… nos tocamos un seno.seno

U2: música para ver

•Octubre 5, 2009 • 2 comentarios

… y para cantar, y pensar. Cómo restarle crédito a las letras y melodías de la banda irlandesa. No no. No me malentiendan.

Luego de ver en concierto a U2 en el Giants Stadium en New Jersey, me queda claro que este no es el tipo de “chivo” al que uno va a) a bailar, b) a cantar, c) a ver al vocalista guapo… no no. Es una experiencia para los sentidos, y la banda lo sabe: hace mucho tiempo que vienen con esta tendencia de dejarte asombrado más allá de la música, y se quiebran la cabeza y le quiebran la cabeza a su equipo de producción porque la gente espera algo visualmente inolvidable, por encima del playlist.

Serían igual de exitosos sin el mensaje pacifista y conciliador; podrían no gastarse tanto en escenografías o en tecnología pero lo hacen, y el impacto es mayor. Se vuelve algo multisensorial.

Les dejo unas fotografías del concierto y una breve lista de las dimensiones del monstruoso escenario del tour 360 U2. Queda claro que la misión de Bono y compañía ya no es solamente sonar afinados, rockear y hacernos brincar de la silla con un exitazo: su trabajo conquista todos los sentidos y no pueden dar menos. Cuando ellos estrenan una pantalla como esta, o recurren a pasarelas circulares y puentes móviles para que nadie sienta que quedó detrás de la tarima, pasan la barrera de la música y se convierten en “entertainers”.

Y todos salimos muy “entertained”. Aplausos a la banda Muse que rockeó a lo loco antes que los irlandeses.

Llama la atención las pantallas, que comienzan como un anillo y terminan como un cono, pasando de una imagen 100% sólida a una transparencia del 50%. La sensación de “nave espacial” la consiguen. Producción y montaje del show by www.stufish.com; al final de las fotos están los detalles técnicos (no los traduje) pero se entiende, para los apasionados por lo específico como medidas, peso, dimensiones… etc.

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Vital statistics:
The superstructure
Across stage width across bases – 64m (210ft)
Up/down stage width across bases – 48.5m (159ft)
Height of superstructure – 30m (100ft)
Height to lightening conductor (tip of pylon) – 51.8m (170ft)
Clear span across stage -57.5m (189ft)
 Clear span up/down stage – 41.5m (136ft)
Height to underside octagon truss – 25m (82ft)
Tip to tip length of pylon – 43m (141ft)
Total unladen weight of superstructure – 190 tonnes

The video screen
The screen is made of 1,000,000 different pieces:
500,000 RGB pixels
320,000 Fastners
30,000 connecting cables
60,000 off-the-shelf items (connectors, bearings etc.)
90,000 custom-fabricated components
25 km of cable inside the structure
3 km of aluminum profiles
Weight of video screen frietzak – 32 tonnes
Weight of video screen mother truss – 20 tonnes
Video screen flown weight – 52 tonnes
Total video screen weight including distro, automation & winches – 74 tonnes

Production load
Total production load applied to superstructure
(PA, lights, video screen, cigar, winches & automation) – 176 tonnes
Thus the flown production load (which is normally loaded in during the 24 hours preceding the show) weighs almost as much as the superstructure that it is hanging from.
Stage
Ellipse major axis – 22.5m  (74ft)
Ellipse minor axis – 15.5m  (51ft)
Height 2.5m – (8ft 3in)
Understage tech area (including under upstage runway) – 289m² (2900ft²)

‘B’ stage runway
Ellipse major axis  53m – (174ft)
Ellipse minor axis  46m – (151ft)
Width  2.4m – (8ft)
Height 1.3m – (4ft 4in)
Circumference on centreline – 147.5m (484ft)

Trucking
Universal production – 54 trucks
Steel systems – 38 trucks each for each system, total 114 trucks
Barricade – 10 trucks for each system, total 30 trucks
Generators – 3 trucks

¡Qué estampa!

•Septiembre 14, 2009 • 2 comentarios

Una imagen que dice tanto… a mí ¡me encantó!P1020530

Casi… pero Juan es más fuerte

•Agosto 25, 2009 • 22 comentarios

JUAN IGNACIOCreo que Juan practica todos los deportes que existen, y los que no se han inventado, él los imaginó.

No sé de dónde saca tanto tiempo para tantos grupos, pero Juan Ignacio se involucró en las mejores causas, con la gente que lo necesita. Si no estaba construyendo casas,  estaba orando, bailando tango, internándose en cavernas o surfeando.

Ese es mi amigo, el muchacho fuerte y simpático que en abril enfrentó un accidente que casi… casi nos priva de su sonrisa. Pero no. Casi perdemos a Juan, pero aquí está  luchando y asumiendo las terapias, recuperándose, peleando un día más, sin rendirse y sin perder el buen ánimo.

Según su mamá, ser un gran deportista lo salvó, porque su condición cardiopulmonar le dio la base para recuperarse, para sobrevivir. En 4 meses Juan Ignacio pasó de no caminar, recordar o hablar, a estar haciendo de nuevo eso y más, a pura fuerza y corazón.

Sé que todos tenemos problemas, algunos enfrentan enfermedades y situaciones muy amargas, pero luego de entender lo que ha pasado Juan y cómo lo superó, pensé que uno se queja por cosas tan pequeñas, que se arreglan con una pastilla, una decisión, un trámite. Y cuando salí de su casa sentí que Juan no sólo estaba haciendo algo maravilloso para seguir siendo feliz en este mundo, también había hecho algo genial por mí: me abrió los ojos.

Nadar, correr, amar, surfear, construir, pelear, caminar, correr, aprender: ¿qué hemos estado esperando?

Para él, para mi amigo, el de salir a comer sushi, mi futuro compañero de milongas, para vos Juan, gracias. Casi se me olvidaba lo genial que es estar vivos ¡¡¡te estoy esperando para que celebremos!!!

Esta canción de Soraya habla de esos “casi”… “por qué yo, por qué hoy, por qué esto, preguntas con respuestas que vendrán solo con el tiempo…”

Para Juan Ignacio Boza, con toda mi admiración.

Profesión: Periodista

•Agosto 22, 2009 • 17 comentarios

Pocos oficios o profesiones han sido objeto de tanta atención: desde Pistachón Zig Zag  – reportero listo, amistoso y leal – hasta el cobarde Clark Kent y la inquieta Luisa Lane. Películas como The Paper (Glenn Close, Michael Keaton) retratan la inigualable emoción de la hora del cierre, la carrera por la primicia, el sufrimiento para la foto de portada… el mundo de las noticias es fascinante. Algunos son adictos a ellas para estar enterados, pero otros queremos estar ahí, preguntar al que sabe, averiguar más, y por eso estudiamos periodismo.

Es vocación, es un servicio social; y por su naturaleza el periodista termina en muchos casos siendo conocido o reconocido. Pero hace algunos años (¿tal vez, 10?) se volvió casi una figura estrella, un privilegiado que utiliza sus contactos para darse bombo. Importa poco si escribe bien, entrevista bien o tiene una carrera reconocida: ¡es periodista! Woow, qué chiva.

No voy a culpar del fenómeno a las columnas de chismes. No, no es culpa de ellos. Voy a disparar la flecha hacia nosotros mismos, los periodistas, que nos creímos el cuento de que somos carguísima porque sí.  Culpa de nosotros que dejamos la pluma a un lado, o que creemos que el título per se nos da estatus, cuando más bien al salir de la U es cuando comienza la lucha de hacerse un nombre y darle valor a la firma.

Y por eso, si uno pregunta por la calle, se da cuenta de que han nacido algunas falsas teorías o mitos sobre esta profesión que solía tener prestigio, pero que ahora casi cequivale a decir que uno es “vedette“:

Mito #1:  “todos los que salen en tele o hablan en la radio son periodistas”. Error.  Ojalá todos los que trabajan en medios de comunicación estudiaran comunicación. Pero bueno, esa es la analogía que hace el público y entonces se dan confusiones. Se le dice periodista al que no lo es, y a los que sí lo somos, se nos atribuyen adjetivos como ”faranduleros” (por favor, ver en el diccionario de la RAE la definición de farándula). Muchas personas que tienen un micrófono en mano no han pasado por un aula para recibir un curso de manejo del idioma, redacción, periodismo básico, no conocen el concepto de “fairness” . Algunos son muy talentosos y uno desearía que complementen ese talento con una formación académica, pero el rating manda: si la gente le pone atención, no importa si estudia o estudió para reportear.

Tiene que ver mucho aquel fallo de la Sala Constitucional que eliminó la colegiación obligatoria. Ojo al Colegio de Periodistas,  que no reclama porque tantísimos que firman “fulano de tal, PERIODISTA”, dejen de hacerlo.

Mito #2: ” huy… quiero ser famos@ … ¡entonces, voy a estudiar periodismo!” Muy triste, pero esa asociación de ideas resulta efectiva. Antes nos enseñaban que el trabajo de uno era procesar la información para presentar la noticia de la forma más completa, inmediata e imparcial que se pudiera, pero no. Ahora el ser periodista te da licencia para ser vos la noticia: si te teñiste el pelo o te hiciste la lipo, mucho mejor. ¡Sos farándula! ¡Qué chiva! Ciertamente figuras como Barbara Walters o Jorge Ramos son portadas de revista y objeto de chismes, pero no porque ellos lo anden divulgando. Su trayectoria y su credibilidad de años hace que la gente se interese en ellos; aquí en cambio uno lee que fulano se blanqueó los dientes, y queda como confundido porque no se sabe quién es. Que se gane la fama por lo bien que escribe, por su destreza al preguntar y repreguntar, por una investigación bien hecha, pero no simplemente porque anda un micrófono o un gafete que le da privilegios. Casualmente estoy viendo en este momento una nota de un colega que bailó reggaetón en la avenida central, y firmó autógrafos.

Mito #3: “para ser periodista hay que verse bien”.

(He notado que una cantidad importante de modelos de nuestro país estudia periodismo. ¿Casualidad?)

Pues no. El look no es la clave – o no debería serlo.

Me ha tocado supervisar algunos practicantes, y a todos les digo lo mismo: para ser buen periodista hay que escribir bien. El que redacta bien, habla bien. El que tieneel hábito de la lectura suele tener buena ortografía y casi por ósmosis, de tanto leer, hace buen uso de la puntuación y la gramática. Muchos siguen pensando que para trabajar en tele hay que ser linda, para la radio hay que tener voz de trueno, y que escribir bien es solamente misión de los reporteros de prensa escrita. Cómo cuesta que quede claro que la redacción es base fundamental en cualquier medio. Nuestro instrumento más importante es la palabra. Y a juzgar por lo que se lee cuando uno revisa guiones o escucha en televisión o radio, son muchos los estudiantes de periodismo y egresados de la carrera que no están leyendo nada. Y peor aún: ¡sus jefes no los corrigen! Se necesita un buen uso del idioma si cubrís deportes, espectáculos, cultura, política o economía, lo que sea.

No quiero cerrar el post sin referirme al quiz del que fueron objeto dos colegas, la semana pasada. Siempre se dijo que el periodista era aquél que tenía “un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad”, pero en este caso ni la una, ni la otra. No concibo tal nivel de despiste en un profesional que se supone, es “fan” de la actualidad, que disfruta de conocer antecedentes, … no sé. No encuentro explicación.

El talento o la materia prima de un buen periodista, creo yo, está en el olfato por la noticia, la pasión, la rigurosidad, el respeto por quien lee, ve o escucha. El público agradece y reclama  una actitud de servicio más que de estrella, pero a veces creo que es demasiado tarde para revertir esta tendencia y por eso a todos nos meten en el mismo saco. Y siento que a estas alturas, tienen más credibilidad Pistachón o Clark… y a nosotros, a los que no nos gusta esa tendencia, no nos salva ni una capa roja  ni un zumbido. Tenemos que recuperar el equilibrio; no confundir informar con entretener, que por algo son palabras distintas. A veces coinciden. Pero aqúí estamos abusando.

A manera de anécdota, mi papá, bromeando, una vez prefirió decir que yo era piloto a decir que soy periodista. Según me explicó, “es que, hija, eso  es muy de farándula, y a mí eso no me gusta“.

Pa, fijate que a mí tampoco.

reportera

Empujando juntos al Buey… ¡juntos!

•Agosto 12, 2009 • 12 comentarios

Qué año. Desde que comenzó, no ha parado de darnos patadas, como un buey que es. Es el año del Buey en el horóscopo chino, y parece que tiene las patas atascadas en el barro, y uno va empujándolo. Nada se mueve tanto como uno quisiera, todo cuesta el triple. ¡Y apenas vamos por agosto!

Terremotos, aviones, crisis, influenza, Honduras, Michael Jackson, el Padre Alberto, perdió Heredia (no se rían)… nada de lo que estaba permanece, todo se movió inesperadamente. Un año de golpes, enredos, caos.

Pero he descubierto algo que este Buey me deja, y no tiene nada de caótico. Por alguna razón, este año ha sido el año de la GENTE. Gente nueva que llegó a mi vida y que creo que llegaron para quedarse.

Hace mucho no tenía amigos nuevos. – Cómo decir nuevos sin que los viejos crean que son pieza de museo… no! Jamás! – . Pero es que son nuevos, recién salidos del horno, y los he encontrado de las formas más curiosas e inesperadas.

En febrero, conocí a Walter Flores y a Humberto Vargas, por razones laborales, pero regresamos de Viña siendo amigos y les tengo un cariño tan grande, por su sensibilidad, por todo. Allá conocimos a un chileno simpático y emprendedor, Italo Gallano, a quien ahora le enviamos buenas vibras hasta su nueva casa en Canadá.  Luego, al cambiar de trabajo recuperé una amistad del cole, Gabriela Díaz, ambas éramos las típicas feítas con frenillos y ahora ya no tenemos frenillos, jaja, y creo que no estamos tan feas, pero compartimos como hermanas los momentos más difíciles de este año del buey. ¡Gracias Ga! Y con ella vinieron Chino Moreno, Jorge Madrigal, Andrés Quintana, Macho Torres, Shirley, Pato, Johnny, Marco, don Luis, Jota,— todo el clan de 94-7 que con solo verlos me ponen feliz. Es automático.

Por cierto, es increíble cómo la música acerca a las personas. Yo hice dos amigos nuevos gracias a La Lista, Yariella Rodríguez y Eduardo Trejos. Eran oyentes lejanos… y de repente la afinidad y los correos nos juntaron, ¡qué sorpresa tan linda! La cantidad de correos que llegan a La Lista es grande, pero algo pasó con ellos que me generó confianza inmediata. Gracias por dejarme contarlos en mi lista – la lista personal. También me ha pasado algo que jamás me pasó con la tele, y es que la gente llame para conversar un ratito con uno. Cómo aprendo. Qué minutos tan lindos.

En abril entró a mi vida La 1/2 Docena y con ellos muchas horas de risas; no sé si ellos lo noten pero a veces los lunes llego con cara de “have mercy on me, life, I beg you” y luego de una hora con ellos al aire, mi rictus se pierde y regreso a casa relajada. Ellos me hacen reír y poco a poco o yo me acerqué a su círculo o ellos al mío. Gracias también por dejarme reír con ustedes y conocerlos más.

Luego, para no hacer larga la historia, sumo también a Pedro Capmany que sencillamente siempre me trae tanta luz; al caballero Manuel Delaflor desde México, con quien me alegra tanto mantener el contacto y que resultó en Oaxaca un excepcional conversador, gracias Manuel; Ignacio Solís que reapareció y ojalá no se desaparezca más;  Olman Castro a quien leo y admiro tanto, cómo me gustaría que trabajáramos juntos; desde la pampa y con mucha furia, Edson Brizuela (¡viva Romina carajo!); la buenísima vibra de LuisFer en la playa (con todo y nuestra Vicky); la ternura  y las risas de Catalina Arguedas por el messengeril signor René Montiel que ha traído de nuevo a Mr. Upstairs a las conversaciones y me sorprende con música todos los días; José Solano con su corazón de valiente y su pinta de hermano mayor;… en serio… es el año de la gente. No de la bonanza económica o las noticias bonitas tal vez, pero sí el de las caras nuevas y buenas, las manos extendidas que encuentran las mías también. ¿Que la confianza está en desuso? Tal vez. Pero ¡qué tirada!… yo sí creo en las personas. Todavía.

El año del Buey no se acaba y no sabemos cuánto más hay que empujar la carreta para sacarla del barrial, pero si para empujarla estamos todos juntos… no me importa que el Buey sea tan pesado. A los amigos se les conoce en las malas. Y ahí se prueba lo buenos que son. Y aunque no ha sido mi mejor momento, permítanme ayudarles a empujar también. Me ilusiona pensar que a la vuelta de lo que queda del 2009, haya más amigos por encontrar. No es tener muchos, es tener los mejores. Pero qué lindo tener muchos y muy buenos.

Con todo mi cariño y mi agradecimiento a las personas que aparecieron este año en mi vida, y que espero que no se vayan. : ) Si omití a alguien, no fue intencional, ya me conocen, soy como Dori, pero también saben que cuando los veo pego un grito y los abrazo con ganas.  Y a los amigos “viejos”, ahi va el apretón de siempre… ¡que es tannnn sabroso!

Beata solitudine

•Agosto 6, 2009 • 4 comentarios

A mí me ha tocado hacer tantas cosas sola.

Alguien me lo dijo y yo no me había dado cuenta. Es cierto.

Muchas cosas que la gente ve super natural hacer acompañado, yo las hago sola. Desde cruzar el “charco” hasta salir a correr. Y está bien. A veces es tan sabroso tener todo el tiempo para mí. A veces , por supuesto, no lo es tanto. Estoy de acuerdo en que no siempre el silencio absoluto es buen consejero, pero ayuda a escucharse a sí mismo. ¡Y por eso cuando estoy en compañía, lo disfruto mucho más y lo valoro tanto! No cualquier persona se cuela en mi espacio.

Hubo algo muy especial a lo que me metí yo sola. Lo comencé sola, y lo termino hasta cierto punto, sola también.

Este sábado terminan dos años de lecciones de italiano. Llegó “l`esame finale“.

Recuerdo muy, pero muy bien el día que me fui a matricular y a comprar los libros. Había desayunado con Sofi, y luego llegué a la Dante de Sabana con una sensación tan inocente, como la de quien va a la mismísima Embajada. Por la excusa  estúpida de “falta de tiempo” había aplazado por años las famosas y anheladas clases de italiano, hasta que ese sábado lo hice, yo sola me fui a matricular y me traje los libros a la casa con una ilusión enorme.

De aquel grupo de casi 20 personas, como suele pasar, se fueron retirando uno, otro, y otro, hasta que quedamos básicamente tres personas del grupo original: mi ahora querida amiga Adriana y su mamá, Ingrid. Dos años de emocionarnos con cada unidad nueva, de perder la pena a hablar en público y equivocarnos con la pronunciación. Y en especial, dos años con una mujer excepcional y amable que representa lo mejor de su país: la professoressa Giovanna Novi.

Todo este tiempo de tareas, películas, canciones de Celentano, Jovanotti o Ramazzotti, me ha ido revelando que contrario a lo que pensaba un jefe que tuve, este idioma va más allá de las fronteras de esa bota de Europa. El italiano es arte, es Renacimiento, es ópera, es el calcio, es la pasta al dente, es amor. Por qué el amor es italiano. No sé. A muchos el francés les parece tan seductor y tan sofisticado, pero a mí me parece que la intensidad del italiano iguala la del amor mismo – ingrato o correspondido, es súbito, arrebatador, total -.

Y el libro tan gordo se fue haciendo flaco: han pasado dos años, dos años en que mi vida personal ha dado grandes giros. Y qué giros. Cambios grandes, cambios muy fuertes. También fui dos veces a Italia, una para pasear y otra porque me gané una beca, y sigo encontrando cada vez más belleza en la cultura que encierra. Y hoy estoy a días del examen final, ya lo puedo hablar, leer, escribir, cantar, en fin, ya es parte de mí.

Este sábado luego del examen, saldré de la Dante tan agradecida… Toda la pasión que necesitaba para compensar mi soledad, la recibí sábado a sábado ahí, y aparte de la cultura que pude absorber en dos años, algo le agradezco a esta lengua maravillosa y es que me sostuvo y me levantó, me motivó a tantas cosas y ahora que nos alejamos de la formalidad de los sábados, podemos ir juntas dapertutto , se irá conmigo y me recordará siempre que no hay ninguna, ninguna excusa válida para retrasar los sueños. Tal vez sin el silencio de la soledad, no me hubiera escuchado a mí misma repetir que los anhelaba… Bendita soledad. Beata solitudine! Con ella, llegué hasta aquí… llegué hasta allá…

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No voy a decir cuál jefe me dijo así directamente “ese idioma no sirve para nada“… Jah. Sólo espero que un día se encuentre perdido en Sicilia y se las arregle por señas, si es que sobrevive.

Y por supuesto, la soledad es un paréntesis. Nada más. ¿Cuándo han visto a un italiano solitario…? Quisiera que disfrutaran de un video que tal vez fue el culpable de que allá por 1990, me enamorara del dulce sonido de su acento. Apuesto a que se acuerdan…

¡Quién fuera Romina!

•Agosto 2, 2009 • 4 comentarios

Uno de los primeros en entrevistar niños en televisión hispana fue Don Francisco en Sábado Gigante. Ahí recuerdo que conocimos a una niña muy tierna con hablado cubano-americano llamada Connie, y otro José Felipe Padrón, ambos simpatiquísimos, muy espontáneos. Antes que él, Bill Cosby hizo algo similar en su show´.

Los que hemos tratado alguna vez de entrevistar un niño para tele sabemos que, o nos topamos con el clásico monosílabo “sí,… no… mhmmm” o topamos, tal vez, si el cielo nos escucha, con un niño sorprendente que contesta cosas inesperadas y que lo deja a uno boquiabierto.

Porque cuando uno es niño, poco le importa el qué dirán. Dice “quiero“, “no quiero“, “me gusta“, “odio“, y se nos cree todo porque no andamos quedándole bien o mal a nadie.

Tal es el caso de Romina González, a quien le sucedió esto cuando retiró un premio en un programa de concursos de la televisión uruguaya.

Luego de llorar de la risa, pensé: ¡qué tan resentida estaba Romina con el tal Dylan, por su burla, que en este momento de gloria lo primero que hace es decirle “miráaa de quién te burlaste voooos” en un tono de leona herida! La niña relee el certificado con sus dos apellidos, o sea, para que no le quede duda al chamaco de que es ella, sí, Romina, la que ganó y no él.

Romina grita sin micrófono, le habla a Dylan pelando aquellos ojos de rival vengada. Es una sacada de lengua masiva. Y de repente le mencionan la cosa más decepcionante de su infancia: “Barney“, a quien tacha de “farsante” (palabra bastante rebuscada para una niña). Y la nena sigue en su berrinche, como quien le anota un gol a un adversario y se lo celebra en las narices, con la chema en la cara.

La chiquita causó sensación en Uruguay; creo que no tanto por el berrinche en sí sino por la espontaneidad y la sinceridad con que dejó ver sus sentimientos. Me pregunto qué habrán sentido los papás al verla explotar así, y aunque no soporto a los “chiquillos malcriados”, esta me sacó risas, lágrimas y me dio envidia.

Envidia de que pudo ser ella misma. Envidia de que nadie le tapó la boca para ser “políticamente correctos” y mostrar solamente a la chiquita linda bien portada. Envidia de que un programa de televisión la dejó ser ella, y le sacaron el jugo – seguramente en rating también – a un momento único, no posado, no ensayado.

Posteriormente la nena fue contratada para tener su segmento en el show Malas Compañías, y aunque sigue siendo irreverente, ya se siente la mano adulta que le pone un guión enfrente, ya perdió eso que la hizo especial que fue la naturalidad – suele pasar cuando los grandes metemos la cuchara -. Pero para todos los que alguna vez sentimos ira o despecho o sencillamente un triunfalismo que inevitablemente, queremos enseñarle a alguien que nos hirió, Romina es la prueba de que no hay nada más humano que estas pequeñas grandes explosiones… al final, da risa, o da envidia, no sé, pero qué dichosa Romina que pudo dejarlo salir. ¡Mirá de quién te burlaste, Dylan!

No subí los videos de Romina en su programa porque ya no tiene chiste. Lo espontáneo, como dice cierta famosa trajeta de crédito… no tiene precio.