Así como los futbolistas locales ven partidos del Mundial; así como los Beatles fueron a visitar a Elvis; igualito que los cleteros admiran a Schleck o Armstrong, yo, la periodista, tengo mi dream team de periodistas. Los admiro, los leo, los sigo, me asombran, los envidio sanamente, y si creo que puedo aplicar algo de lo que ellos hacen bien a mi propio trabajo, lo intento.
Estaba por escribir este post hace días, y me pregunté si sería un top 3, top 5 o top 10, pero no me quise forzar a un número. Dependiendo de la edad de los lectores, es probable que no conozcan muy bien a algunos nombres o rostros que aquí consigne, pero espero que coincidan en alguno… o en varios.
Hice un conteo, estos son mis periodistas preferidos; no son infalibles, no son perfectos, pero prácticamente todos tienen o han demostrado en su labor una pasión y un talento que cuesta encontrar en los medios, lamentablemente.
En la época en que se nos tilda de superficiales, poco preparados o poco serios, hacer este recuento me dio una bocanada de aire fresco para seguir siendo periodista.
Ojo que el orden no tiene ninguna importancia, no hay uno mejor que el otro – según este ranking tan personal -. Estos son los reporteros, periodistas, o entrevistadores que me hacen subirle el volumen a la tele o la radio, los que me atrapan con sus relatos bien escritos.
Jorge Ramos Lo puse de primero porque lo tengo muy presente: lo leo en twitter (y a veces me contesta), lo conocí hace 7 años en Miami, y he leído todos sus libros. Jorge se formó en la Universidad y en la calle, haciendo cobertura diaria, y cuando fue el momento oportuno, tuvo las agallas para empacar e irse a donde él considera que pudo ejercer mejor el periodismo que quería. No solamente tiene un gran talento para preguntar así, “al chile”, sin mucho rodeo, también se ha convertido en un buen preguntón latino. Es decir, que Jorge nunca olvidó de dónde viene, y es parte de esa Ola Latina que mueve a los Estados Unidos. Sus libros me hicieron soñar con hacer dar ese mismo salto, y algún día lo haré, lo sé. Yo también sueño en grande, Jorge.
Oriana Fallaci Llegué a esta italiana por culpa del anterior, del señor Ramos. Él la mencionaba siempre como una de las mejores entrevistadoras que ha conocido. Yo la descubrí a través de su faceta como escritora. El primer libro en italiano que leí fue “Lettera a un bambino mai nato”. O Carta a un niño no nacido. “La Fallaci”, como la llamaban, es una mujer fuerte y directa con las palabras, poderosa narradora de emociones, y en ese libro, en su idioma, la descubrí. Luego leí los demás, en los que pude valorar su capacidad de análisis frente a los líderes mundiales que pudo entrevistar. Oriana falleció y yo lamento no haberle podido enviar aunque sea un e mail. En las fotografías se ve fuerte, guapa y muy imponente. Tenerla al frente haciendo preguntas incómodas debió haber sido intimidante. En Italia, según me cuentan, fue una periodista respetada y se ganó lo único que vale la pena ganarse en esta profesión: credibilidad.
Carlos Loret de Mola No es solo el “muchacho” guapo y simpático de las mañanas en la tele de México. Es un hábil comunicador, que se mueve entre las noticias con una comodidad asombrosa. Heredero de un nombre periodístico también respetado en su país, Carlos me atrapó con su estilo fresco y natural en el noticiero matutino de Televisa. Es un hombre informado, tiene un fino humor que oportunamente deja salir, y realizó una cobertura muy buena en Haití, para el terremoto de 2010. Creo que eso es lo que más me gusta de él: no se limita a ser presentador – presentar noticias no es tan retador como ir a la calle a buscarlas. Y Carlos en la que puede, sale y reportea. Y lo hace muy bien. Recientemente lo vi entrevistando a Kalimba por el escándalo de violación; preguntó lo que la gente quería saber, sin ambages.
Amaro Gómez-Pablos Si yo voy pasando canales y veo un reportaje de Amaro, lo dejo. Seguramente. No importa el tema. Desde que fue reportero de CNN admiré la sobriedad de su lenguaje, lo bien estructuradas que eran sus transmisiones en vivo, y se nota que es un excelente escritor. Posteriomente me impactó su reportaje sobre Auday, un joven iraquí que quería huir de la guerra, y su trabajo en la cobertura tanto del terremoto de Chile del año pasado como del rescate de los 33 mineros. También pude leer la digna defensa que hizo de su trabajo ante varios televidentes que lo atacaron, y sinceramente Amaro, qué digna actitud mostró usted. Así se asumen las críticas. Me dio una gran lección.
Larry King Larry nunca estudió periodismo, sin embargo no conozco a alguien más talentoso como conversador, como pescador paciente de buenas respuestas. Sus libros me llevaron a conocer al muchacho judío de New York que toda la vida ha sido bueno para preguntar y contar anécdotas. Larry tuvo el gran privilegio de ingresar a CNN cuando la cadena comenzaba a ganar más popularidad. 25 años de entrevistas, de buenas preguntas – para él la mejor es “¿por qué?” – de tener a prácticamente todos los presidentes de EE.UU al frente para preguntarles todo. Watergate, Lewinsky, Irán-Contra, lo que fuera. Todo lo preguntó. Las mejores entrevistas a artistas y estrellas de cine no las vi en programas de espectáculos, las vi en el show de Larry. Su libro “How To Talk To Anyone, Anytime, Anywhere” debería ser de lectura obligatoria para periodistas.
Gaetano Pandolfo. Mi primer tico de la lista. Aquí hago trampa porque a Tano me une el amor por Italia, así que por ahí vino la primera afinidad. Confieso que la Nota de Tano es hasta el momento la única columna deportiva que leo; porque no es sabiondo ni se cree infalible. Tano, amante del tennis y del buen beis, representa también a esa generación de periodistas que escriben bien porque están conscientes de que ese es el oficio del periodista, escribir bien. Como especialista en deportes, Tano es honesto y nunca ha negado ser liguista; es muy transparente con el lectro y con sus oyentes en Tano, Qué Tal. Entrevistarlo es un gusto enorme, con esos ojos tan expresivos te lleva a jugadas, a escenarios, y te dibuja un momento con palabras. Tampoco ha negado su historia como alcohólico ya recuperado, y su libro “Para nunca olvidar” me hizo respetarlo aún más.
Barbara Walters. Creo que ella, al igual que Larry King, ha podido tener oportunidades extraordinarias, gracias a su talento. Sus entrevistas no me divierten, como las de Larry, pero me interesan. Es muy disciplinada para preguntar, ha sabido mantener un estilo propio a través de los años, me sigue pareciendo una dama elegante y aunque a veces creo que The View no le hace tanta justicia (demasiadas mujeres hablando al mismo tiempo), Barbara representa el rol de las mujeres periodistas norteamericanas, las “opinionated women”, como dijo una vez Theresa Heinz. Ser una mujer con carácter y opinión, no como una pose sino como esencia, es uno de sus sellos. “Audition” es un buen libro para conocerla mejor.
Rodrigo Fournier A don Rodrigo lo recuerdo presentando noticias con aquella voz grave y paternal. Qué presentador. Me recuerda que hace tiempo presentar noticias era un trabajo reservado para el periodista canoso, al que ya le conocías la trayectoria y que se había ganado la silla. Don Rodrigo, dicen, tenía un carácter muy fuerte, pero siempre tuvo tanto respeto por el público y por la profesión. Su imagen y la de don Danilo Arias Madrigal son mi primer referente de periodismo en la vida.
Robin Meade Ella es la prueba de que se puede comenzar un día enciendendo la tele, viendo noticias, y no sintiendo ganas de volver a dormirse deprimido. Robin es la conductora del Morning Express de Headline News, el noticiero más movido, ágil, directo y “buena vibra” que he visto. Robin sonríe, pero no demasiado. Entrevista muy puntualmente y sabe hacer transiciones entre secciones sin pasarse de lista. Y se da el lujo de poner buena música – sí, ¡música en un noticiero! Tuve el placer de conocerla en el 2009 y de ver cómo ella y todo su equipo de trabajo hacen el noticiero en vivo, impecable, alegre pero sin excesos. Si un día pudiera hacer un noticiero matutino, me gustaría que se pareciera al de Robin.
Mishelle Mitchell Por lo que ha hecho y por lo que puede lograr: Mishelle es una de las periodistas más versátiles que conozco. La leés escribiendo de finanzas, la podés ver entrevistando empresarios o políticos, o bien, en contacto directo con el público: además la gente la quiere, la quiere porque le cree. Mishelle ha sido corresponsal de medios internacionales, tiene una capacidad de improvisación y un dinamismo para “armar” noticieros. Su estilo de “hard news” se combina con su gran sensibilidad por lo humano. Yo creo que ella está para mucho más, y me enorgullece mucho que en Costa Rica haya mujeres como ella ejerciendo un periodismo respetuoso y oportuno. La radio ha tomado un rumbo muy agradable con su llegada.
Jaime Bayly Jaime cumple con el fin número uno de la televisión: entretener. Causa tantas reacciones cuando habla. Reacciona ante todo. No se guarda nada. Como periodista se le puede tachar de irreverente, de irrespetuoso, sarcástico, insolente. Y me encanta verlo preguntar. He visto entrevistas de Jaime tan extrañas, como aquella que le hizo a la Tigresa del Oriente, hasta sus análisis de política latinoamericana y ese inolvidable programa después del entierro de Michael Jackson. Lo que todo mundo quiere decir pero no quiere, para no quedar mal, Jaime sí lo dice. Eso le ha costado pleitos con su televisora, … por Dios, hasta ha entrevistado a su madre. La homosexualidad de Jaime es un detalle: para muchos eso es lo que lo ha hecho blanco del escándalo, cuando ser gay no es nada del otro mundo. Ser sincero hasta que duele, eso sí es escándalo.
Anderson Cooper No sé si darle el mérito a él o a CNN, pero donde hay noticia, ahí seguramente ya está Anderson Cooper. Cuando llegó a la titularidad en CNN me enojé mucho porque sentí que estaban quitando a Aaron Brown para poner al “chico maravilla” que se había ensuciado las manos en New Orleans, cuando arrasó Katrina. Pero el tiempo me demostró que su puesto estuvo bien ganado. Cooper se arrolla las mangas, va, entrevista, sube, se moja, se ensucia, y muestra en primer plano lo que pasa. Contadas ocasiones dice lo que “siente”, es un testigo y te da la información que necesitás. Y la verdad, no tiene nada de malo ser el chico maravilla.
Tengo muchos amigos y colegas a quienes admiro, que no están en esta lista porque tal vez no los veo hacia arriba, porque la edad y la cercanía me hacen verlos más como amigos que como profesionales. Pero públicamente destaco, lo más veloz que puedo, el estilo impecable de Randall Salazar, Lilliana Carranza y Alejandro Brokke; la pluma de Alvaro Murillo, el “estar en todas” de Andrés Corrales; el toque femenino en los deportes de Adriana Durán y dos maestros que quisiera leer más seguido: Any Pérez y Boris Ramírez. También me refresca montones el talento de Arturo Pardo y no puedo dejar de nombrar a la mujer que pone el acento costarricense en CNN: Glenda Umaña.
Qué team.









Maldito cáncer.






